nunca tuve tantas ganas de cruzar el charco como una mañana de domingo (debe hacer ya seis años, todavía era primavera y Barcelona sonaba aún secreta y misteriosa y muy incierta, y significaba sobre todo un par de paseos por la ciutadella) cuando escuché por primera vez cantar unas líneas que después supe de Isella y Tejada Gómez, una voz oscura y precisa dibujando una imagen que me pareció tan emocionante y que casi podía olerr:
Salgo a caminar por la cintura cósmica del sur piso en la región más vegetal del viento y de la luz
ha pasado mucho tiempo. habéis ido cayendo de norte a sur por orden de veteranía.